12.30.2006

El último del año

El 23 de enero de 1960 un par de norteamericanos tardaron poco más de cinco horas en llegar al punto más bajo del planeta, la Fosa de las Marianas en el Océano Pacífico. La profundidad, 11 . 521 m, 10 . 916 m ó 10 . 911 m, según distintas mediciones y etcéteras. Para la sorpresa de todos se encontraron con algunas formas de vida y, según los documentales del discovery, hicieron que la comunidad científica se planteara nuevas posibilidades sobre el origen de la vida, cosa que, desde luego, debió haber tenido algun impacto sobre toda la comunidad intelectual ¿Qué? ¿El origen de la vida en el abismo?

Sin embargo, porque siempre hay "sin embargos" en estos asuntos, si le preguntáramos al ciudadano de a pié qué versión preferiría entre 1) Ser producto de un evento cósmico tal como el choque de un asteroide o, 2) Que la vida haya surgido en las zonas más remotamente profundas y obscuras que este planeta tiene, probablemente su respuesta sería la cósmica. Dejaremos de lado, por razones de exntensión, al Tercero Excluso... Pero le dejaremos las mayúsculas.

Ciertamente sería difícil comenzar a difundir una especie de filosofía abismal, quizá podamos pensar en algunos cuya obra pareciera aproximarse al término, pero los que se me ocurren suelen quedar, segun mi parecer, incomprendidos por escribir precisamente desde el abismo y para el abismo. Tal vez, sólo si somos muy ligeros en cuanto a comprobaciones científicas, semejante obstáculo resultó expuesto por una reducción a lo irónico durante la expedición: Los tripulantes del Trieste, porque así se llamaba su batiscafo (que no era ni submarino ni amarillo), perdieron comunicación con la gente que permaneció en la superficie y no fue sino en virtud de una especie de bocina de voceador submarino (le han llamado sonar/hydrophone voice communications system) que recuperaron la habilidad de transmitir, sólo que el mensaje tardaba siete segundos en llegar al interlocutor en la superficie. Me imagino que tomaría el mismo tiempo en llegar un mensaje de la superficie al abismo, pero como sucede siempre, sólo contamos con la versión del que descendió. No hubo, en cambio, pronunciamento por parte de ninguno de los involucrados en la expedición sobre si el abismo miró en ellos o no.

Los muy azotados dirán que 5 horas para llegar al punto más bajo es demasiado tiempo, que un hombre cualquiera sólo necesita un par de segundos para alcanzar tal estado y que intentar transmitir un mensaje desde tal circunstancia es un asunto destinado al fracaso. Los más optimistas dirán que la humanidad tocó fondo entonces y que de ese momento en adelante sólo queda por delante el camino a "algo mejor". De ambos podemos al menos alcanzar el consenso que todos conocemos algo del fondo.

Cosa que me recuerda lo que un pariente dedicado a la construcción contaba de un maestro suyo quién solía tener una frase que ejemplificaba cuál era el valor del buen ingeniero. Para cruzar un abismo -su maestro decía- puede haber al menos dos formas, llenar el abismo y ponerle una carretera encima o construír un puente... sólo que llenar el abismo sería mala ingeniería. Será que los ingenieros son demasiado prácticos o sencillamente se rindieron ante el cinismo. Un hombre de fe siempre dirá que lo único que hace falta es brincar con los ojos cerrados.

No creo que ninguna expedición pueda ofrecerle a quien no la realice respuestas sobre si conviene o no llegar a tal profundidad, llenar o no los abismos porque no importa el costo, construir puentes sobre éllos, dar un salto sobre la fosa o no. Al final, están los que lo hacen y están los que no.

A quiénes me acompañaron, gracias.

P.S. Personal, por supuesto. Gran año, sencillamente y sin vacilaciones, gran año. No sabemos qué signifique pero: N.N.M.

11.09.2006

Este mes se cumple un año


Y no se me ocurre nada qué decir... Por ahora.

Por ahora bastará con una imagen, ajena por supuesto.

10.27.2006

Alguna vez un tipo muy listo dijo:

"En el paroxismo de la insensibilidad se piensa en un buen ataque de epilepsia como en la tierra prometida."

Es sólo que todos tenemos días buenos y malos, entre los malos hay días que pierden su nombre y se identifican con aquél de la catástrofe que sucedió, otros, en cambio presagian malos acontecimientos por ser inicio, mitad o fin de semana; veces en las que no queda sino decir: Sí, le llaman lunes.

Pero hay lunes que no tienen nada de lunes o domingos que no se desparraman, hay gente que cambia la cara de los días y los devuelve nuevos con sólo dos minutos, así, un lunes muy lunes, adopta un nombre distinto y, si de veras se está de suerte, un nombre propio.

10.17.2006

Sólo por no dejar

Hace muy poco entre mis amistades corrió un infundado rumor que me alineaba con alguna corriente política. Alarmado y ofendido respondí con imprecaciones varias, eso sí, muy ordinarias.

Hoy pienso que debí haber contestado con una cita:

"Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: el derecho al desorden y el derecho a marcharse".

Y ya!

10.02.2006


Había tomado ya bastante tiempo para publicar algo de él, las explicaciones sobran.

9.22.2006

"Entrecomillado"

Hay entre nuestros conocidos quienes tienen facilidad de palabra. Hay quienes incluso entienden el lenguaje que hablan. Para el resto de nosotros quedan las comillas.

Cada que una idea en nosotros se reconoce enunciada por otra persona aprovechamos las palabras ajenas y, con sólo dos signos de puntuación, nos desembarazamos de nuestra falta de elocuencia o de talento.

Las comillas nos persiguen más allá de la palabra escrita. Nada hay más molesto que presenciar a alguien levantando ambos brazos, usar dos dedos de cada mano y asentir con el cuerpo cada sílaba de la frase que, "entre comillas", dicen. Pero si somos justos habremos de aceptar que esto de hablar es un asunto bien complicado, las palabras poseen significados y sentidos distintos y las comillas son más fáciles de usar que, digamos, una perífrasis verbal.

Escuchamos el tono irónico con el que la gente se expresa y es como si pudiéramos ver las comillas salir de su boca y posarse al lado de las palabras que enuncia: "amigo", "comida", "etc". Pero la atrofia del verbo alcanza sus mayores cimas en las indirectas, en lo que se dice en voz baja o cuando queremos dar a entender lo contrario. Entonces, las comillas, igual que la "H" enmudecen, pero permanecen ahí casi imperceptibles y con la arrogancia autosuficiente del único vehículo que sirve para decir algo sin decirlo. Agradecidos a éllas las reconocemos incluso en las lápidas, en las bodas y en los nacimientos. Porque no podemos hablar de esos momentos de los que no son testigos sin verlas escritas resignificando nuestra memoria, ese primer "te extraño", "te amo" y "qué perra suerte".

9.06.2006

Vigésima entrada.

Se buscan dos horas que perdí hoy por la tarde. El último lugar donde las ví fue en periférico, a bordo de un auto entre Avenida Toluca y el Papalote Museo del Niño.

Según el estudio de Origen-Destino de 1994 (INEGI), en la Ciudad de México se registran aproximadamente 23,573,725 viajes/persona/día. Las tres zonas que reciben más viajes destinados a ir al trabajo son: Zócalo, Zona Rosa y Chapultepec.

Esto puede ser resultado de que los mercados de empleo formal se concentran en las zonas centrales y, asimismo, que las zonas que generan más viajes para ir al trabajo se encuentran en la periferia.

Sumemos a la deficiente distribución de los mercados de trabajo la reciente creación de nuevas zonas de moda como Santa Fe, el aumento en el parque vehicular, el hecho de que el I.Q. del conductor promedio es soluble al agua de lluvia y los bloqueos tendremos una bonita tarde de martes enteramente desperdiciada en el tránsito.

Añadamos algo más a la mezcla, el conductor solitario parece ser el único tipo de conductor. ¡Incluso los taxistas prefieren ir sólos en su unidad! Así pues, en solitario, le dan ganas a uno de convertirse en genocida o poner atención a los demás; las siguientes anotaciones no llevan a ningún nuevo conocimiento científico, pero sí son dignas de mencionarse:

a) Uno de cada diez conductores solitarios se mete el dedo a la nariz cuando cree que no es visto;

b) En los vehículos en los que viajan al menos dos personas de sexo distinto es el hombre quien por lo regular maneja;

c) Cuando en el caso anterior sea la mujer quien maneja el vehículo, el hombre por lo regular fuma;

d) Uno de cada 3 condutores solitarios que cante mientras maneja dejará de hacerlo si sabe que es observado;

e) Casi todo vehículo con la luz direccional encendida no la usa para cambiar de carril sino porque olvidó quitarla desde hace, al menos, dos minutos;

f) La mayoría de los conductores de servicio público de transporte opina que los carriles y señalizaciones son, en el mejor de los casos, sugerencias, y

g) El segundo piso del periférico sólo sirve para llegar más rápido al ineludible congestionamiento vial.

8.28.2006

Post auto referente... como todos.

Han rellenado el lago de Chapultepec y han cuidado incluso los detalles más mínimos, lograron que su tonalidad sea la de antes. Lo digo porque, aun cuando el agua que ahora lo compone es "nueva", sigo sin ganas de echarme a nadar en él.

Será que a veces no hay poder humano que logre convencernos de ciertas cosas. Ejemplos sobran, ciertos tipos de comida, géneros cinematográficos o, mi favorito, dejar de elegir aquello que invariablemente complicará más las cosas.

Uno no puede sino rendirse ante el encanto de ciertas cosas si creció haciendo caso omiso a las advertencias porque en muchos casos éstas sencillamente no sirven. Ejemplo: "No toques eso o te quemas" cuando lo que uno quiere es quemarse para saber lo que es quemarse y no, no se trata de querer precisamente aquello que supuestamente no se puede o debe querer, se trata, en todo caso, del humilde reconocimiento de la propia estupidéz y la incapacidad para aprender de otra forma que no sea el modelo "ensayo-error". Ahora mismo estoy cometiendo uno de los mejores errores de mi vida y eso es decir mucho.

Dicho lo anterior quisiera saber si el usuario anónimo sigue creyendo que la información que proveo es útil o si la "idea" detrás del blog le sigue pareciendo buena... ¡¿En qué diablos estaban pensando los que iniciaron esos mensajes automáticos?!

8.10.2006

Nuevo parque de diversiones

No habrá entre nosotros ninguno que pueda alegar su inocencia a la hora de quejarse de los problemas que aquejan a la gente y el sitio dónde vive. Ahora se habla de las inconveniencias o beneficios que trae la creación arbitraria de un territorio autónomo en nuestra ciudad y cabe notar que tanto quienes apoyan o rechazan dichas actividades se refieren a su resultado como un estado de sitio equiparado.

Pero no seámos tan frívolos o ingenuos como para utilizar el nombre que escuchamos en los medios, llamarla resistencia civil pacífica no la hace ni resistencia en términos de rebeldía ni civil en términos de participación cuidadana ni pacífica en términos distintos al llano cinismo. Si la ciudad está sitiada no es porque algunas de sus calles dejaran de servir su propósito original, o sea, la neurosis organizada de los cuidadanos a bordo de un vehículo o medio de transporte, sino porque todos la hemos sitiado bajo pretexto de nuestras actividaes diarias. Entre ellas encontraremos que una de las más inconvenientes es, sin duda, el romance.

¿Quién puede decir sin empacho que jamás se ha besado en la calle de la misma forma en que lo haría si le quedaran minutos de vida a bordo de un avión que va en picada? O ¿quién no ha mirado con estupefacción el rostro de la persona amada mientras el mundo que hasta hace horas le preocupaba deja de ser relevante?

Todos hemos sido alguna vez ese espectro terrible que deambula las calles con una gran sonrisa mientras toma la mano de otro espectro y todos hemos escuchado con oídos sordos las quejas, típicamente sarcásticas, del resto de la población sin prestar interés porque uno jamás se había sentido tan vivo.

Una ciudad asediada por personas que deciden pasar tiempo juntas puede resistir cualquier resistencia. La creación del territorio autónomo de pejelandia parece más una zona desmilitarizada, nadie ve el elefante en la sala porque, por distintas razones, para a algunos de nosotros es irrelevante y más temporal que las promesas de amor eterno de los adolescentes, espectrales o no.

7.28.2006

Sobre advertencia no hay engaño


Quizá sobre decir que la foto no es mía, pero ¿Lo hace a uno pensar no?

7.19.2006

Dos días seguidos con post

A menudo nuestros conocidos preguntan ¿Cómo estás? con tanta facilidad que dan ganas de responder sinceramente. Lo difícil del asunto es que no creo que en realidad quieran escuchar las primeras respuestas que acuden a nuestra cabeza, sólo dos opciones quedan: mentir o advertirles "no preguntes lo que no quieres saber". Hoy, por ejemplo, acude a mí una hermosísima sentencia:

"Deambulo por los días como una puta en un mundo sin aceras."

7.17.2006

Post Post Post

"Si la Historia tuviera una finalidad, qué lamentable sería el destino de quienes no hemos hecho nada en la vida. Pero en medio del absurdo general nos alzamos triunfadores, piltrafas ineficaces, canallas orgullosos de haber tenido razón."

¿Qué sería de nosotros sin los amigos sinceros?

7.09.2006

Melancolía mexicana.

Recientemente hemos estado rodeados de acaloradas discusiones sobre lo importante de las elecciones, sobre la viabilidad de nuestros candidatos y, a fuerza de un año de campañas, hemos aprendido a comparar sus mentiras y sus buenas intenciones, sus ultrajes y logros. Leémos y escuchamos prensa y medios que sólo hablan del mundial y de política. Pero ¿Qué pasaría si hubieramos estado ausentes por un par de años y regresaramos a lo que queda de esta ciudad de México?

Lo primero que se me ocurre sería un súbito cambio de ánimo motivado por razones meramente fisiológicas. El mejor lugar seguramente habría sido algún sitio a nivel del mar o en una de sus orillas y, por lo mismo, nos habríamos ido acostumbrando a un aire menos enrarecido y menos contaminado. Nuestra presión arterial tendría que acostumbrarse de nuevo a los niveles de oxígeno y presión atmosférica antes de poder deshacernos de la nausea y el vértigo que produce el segundo piso.

Nuestros viejos conocidos nos mirarían con extrañeza y desconocerían, o creerían recordar, el letargo que nos invade. Los más inclinados a polemizar y a sacar sus propias conclusiones podrían creer que se debe al polarizado ambiente electoral, ante el cual, sin lugar a dudas, seríamos indiferentes. Bien podrían creer que nos sentimos extraños en la que fue nuestra ciudad ya que, como el resto, sigue cambiando.

¿Qué pasaría si no tuvieramos que salir para ser indiferentes a la polarización? ¿Qué tal que simplemente nos hartamos de ver las cosas que nos hacen diferentes de aquéllos que votan por partidos con colores distintos? Porque cualquiera se harta de escuchar a toda hora que la sociedad debe dividirse en tantas partes como en la cantidad de partidos que existen. Porque cualquiera se harta de comer en mesas en las que sólo se habla de lo que más importa, sacando de un golpe cualquier otro tema.

Será que terminaremos ante una elección más cierta. La confrontación o la indiferencia. Sí, existen otras posibilidades pero parecen ocurrir sólo en el plano teórico, hoy en día hablar de conciliación solo tiene sentido dentro de una estrategia. Será que terminaremos como asoiacion de furiosos caza brujas o de melancólicos reducidos a la inacción.

El viajero siempre regresa a casa y a su medio ambiente ¿Regresaremos igual que él?

7.03.2006

Atento aviso

Estimado lector:

Siéndo usted el único lamento que tenga que leer lo siguiente.

No estoy de acuerdo.

Y es final. Mi decisión permanece firme con la solidéz de la negación adolescente, permítame ejemplificar: Si usted dice "X", no estoy de acuerdo. Si usted dice que está de acuerdo con que yo no esté de acuerdo con que usted diga "X", no estoy de acuerdo.

6.28.2006

Sólo para actualizar el blog

Leyéndo el par de blogs que forman parte de mi rutina por internet encontré entradas que hacían referencia a música de años atrás, música que, por otra parte, era criticada por su "calidad". No lo he dicho aquí, pero siempre he pensado que hay que desconfiar de aquéllos que dicen haber tenido siempre un gusto musical exquisito.

Nada más odioso que una persona que pretende alcanzar autoridad discursiva por decir que a sus 15 años sólo escuchaba música considerada buena. Claro que todos conocimos buena música a esa edad, pero, si somos completamente sinceros, todos tenemos también nuestros pequeños pecados. Por mi parte reconozco que, con suficiente cantidad de embarazo, el brit pop ochentero sonaba mucho más de lo que un placer culpable amerita.

Habrá entre nuestros familiares y amigos quienes no hayan abandonado jamás esa época y sigan disfrutando de la música que ya no suena en nuestras casas. Para ellos sigue teniendo las cosas que gustaban de una canción ¿Cómo culparlos? El pop no miente. Puede ser que se ocupe de asuntos que nos parecen triviales, que los arreglos suenen demasiado preproducidos o carentes de genialidad, que su mercado sean los clubes nocturnos que no frecuentamos y que, para ser breves, sencillamente no nos guste, pero el pop no miente o no dice nada y eso es más de lo que podemos decir de muchos.

6.23.2006

Hoy.

Mi abuelo al hablar de las arrugas en su rostro decía: "el tiempo no pasa, se queda". Jamás consideré discutir con él si tenía razón o no, el viejo siempre la tenía, entonces no comprendía todo lo que su frase podía encerrar porque hablaban los años que llevaba a cuestas, años que yo apenas empezaba a cargar.

En cada uno de los pliegues de su rostro había una historia, pero nunca estaban todas presentes. Cuando sonreía aparecían algunas, cuando enfurecía otras y cuando cerró los ojos por última vez supe que había muchas más de las que imaginaba, sonreía y con él se fueron todas.

Hoy sigo creyendo que tenía razón, pero tengo que hacer mía su frase. Creo que, para ser más precisos, el tiempo se esparce. A veces fluye, ora se detiene. A veces decir "ahora" es hablar de una vida entera. A veces todos los días parecen unirse en uno solo. Así, sin conocimiento alguno de física, comprueba uno que el tiempo es relativo y que la realidad se compone de una delgada tela hilada que hace imposible separar al espacio del tiempo. Una simple idea se esparce entre cuatro paredes hasta ocupar todo el cuarto y no importa si se duerme o se sale de casa, nada interrumpe su estancia; permanecerá hasta que sea hora de que comience a perseguirnos, a aparecer a la vuelta de una esquina, en el coche, etc. El tiempo, por fatal o inmisericorde que sea, dejará de transcurrir, permanecerá fijo, aún cuando cambien las horas o se sucedan los días. Entonces la idea se revela, se rebela.

Hoy el tiempo desapareció al doblar una esquina. Desapareció por siempre. Se confundió con un sueño. Un deseo. Un encuentro. Hoy comenzó hace ya un par de semanas y apenas está terminando. El aquí permanece insondable. El ahora pernocta una noche más.

Si alguno me dijera que el final de Hoy atestiguará que nada puede durar por siempre. Que el tiempo siempre vuelve sin que tengamos que ir a buscarle o bien que nunca se fue de verdad. Diré que tienen razón, pero erraron la forma que tienen de mirar.

6.13.2006

Del fin del mundo

El mundo no acabó en 06/06/06. Como probablemente no acabará en ninguna otra fecha profetizada por códigos bíblicos, franceses intoxicados y etcéteras. Porque, al menos en algunos casos, quienes anunciaban tales cosas en realidad querían decir otra cosa. Un ejemplo: según me dijeron la interpretación de catecismo del apocalipsis no es más que un replanteamiento de un acontecimiento histórico, la caída del imperio romano. Me dijeron también que probablemente había sido escrito una vez que había sucedido, que los textos apocalípticos estaban de moda y que servian como una especie de técnica propagandística heredada de la tradición judía y que otro juan era quien había escogido dicho estilo para darnos un mensaje de fe.

Puede ser que el mundo haya empezado a acabarse, lo digo así para que usted mi único lector, lo interprete como bien le venga en gana. Porque a fin de cuentas uno lee precisamente aquéllo que quiere escuchar. Aquéllos que quieran leer profecías las encontrarán incluso en el código civil. Así que ahora que estamos siendo bombardeados de campañas políticas que han durado demasiado, por pasiones deportivas y por deberes morales no queda sino preguntarse ¿A mí qué más me da? O bien ¿Qué diablos quieren que entienda o qué diablos entiendo de todo esto?

Eso de la participación ciudadana se encuadra en un dilema insoluble de legalidad-legitimidad contra efectividad y poder. La representación privada y mandatoria contra la representación nacional y responsable. El gobierno justo que se asemeja a la ciudad de dios o a la manifestación terrenal-temporal de la idea contra el gobierno efectivo en manos de quienes desean tanto el poder como para hacerse de él. ¿Por qué me ponen a mí en sus discursos? ¿Por qué me dicen que calle si no voto? ¿Debo callar también si lo anulo? Será porque tácitament me hacen renunciar a los dos únicos derechos que no se incluyeron en la su famosa declaración: El derecho al desorden y el derecho a marcharme.

No hablaré de ingenuidad porque mi reclamo es decididamente ingenuo. Entiendo que ambos derechos no tienen cabida en un modelo que se compone precisamente del orden y la comunidad. ¡Pero qué descaro el de éstos! Representantes que ni representan en el sentido europeo continental ni rinden cuentas en el sentido americano-inglés y además dicen que la causa eficiente de todo este asunto soy yo.

Por eso, cada que escucho o veo un comercial, una pancarta, un debate o cualquier otra forma de "presentación de plataforma política-programas de captación de voto" lo único que puedo escuchar son insultos proferidos en mi contra. Veré el futbol y votaré anque no sea patriota porque acepto lo cómico aun cuando es a costa propia, sólo queda abrazar la ironía.

Si alguien posee información que certifique la autenticidad de cualquier profecía apocalíptica hágame llegar la invitación a su fiesta, si no hay bacanal no tiene el único atractivo de lo místico: el exceso.

6.02.2006

En un lugar llamado...

Supongamos por un momento que grandes corporaciones internacionales crearan un medicamento que nos hiciera más felices a todos. Luego, un grupo de grandes pensadores filósofos o estadístas da igual, opina que debería ser repartido voluntariamente. Su producción y reparto serían subsidiados por distintos organismos internacionales en coordinación con los centros de salud locales.

¿Qué opiniones empezarían a inundar los medios? Primero aparecería la reacción, gente diciendo que la felicidad no puede meterse en una pastilla, que la felicidad no puede ser sólo un estado químico producido por el efecto que ciertas glándulas y sus secreciones tienen en nuestro organismo. Habrá quien incluso llegue a decir que es un estado del alma y que cualquier otro intento es una clarísima e inaceptable aberración.

Por otro lado aparecerían los que, llenos de ilusión, imaginarían a un mundo en el que al fin la gente pueda decidir cada mañana si quiere o no ser feliz. Sería una gran victoria para los erradicadores de males, no han vencido a la pobreza pero ¿qué tal si vencieran la infelicidad?

Pues,¿quién no lo querría? Es más, habría incluso partidarios de la idea de obligar al resto de los hombres a ser felices, quizá al estilo de aquéllos que querían obligar a los hombres a ser libres.

Pero como siempre, habrá quienes levanten la ceja y comiencen a mirar que las posibilidades van desde quitarle la "u" a la palabra "utopía" hasta la revolución del felicidad y la imposición de su dictadura. Serás felíz, quieras o no.

Transformarían la idea de satisfacción hasta la de ocultarla en el diccionario y retirarnos a los cínicos amargados la prerrogativa de la queja y le inconformidad. Pero ¿Qué pasaría si todos fueramos felices todo el tiempo? Aprovechando la felíz distracción, reinventaríamos la miseria

Algún terapeuta dirá que lo que digo es un signo de alguna patología psicológica, pero consideremos esto ¿Quién tendría deseos de hacer algo si ya es felíz? ¿Quién pondría atención en sus necesidades si de su satisfacción no depende su bienestar emocional? No habría nadie buscando respuestas, no habría nadie proveyendo respuestas. No habría derecho al desorden ni a marcharse. Si el prozac acabó convirtiendo el existencialismo en una moda qué haría semejante pastillita en un mundo que empieza a considerar que los índices como el PIB deberían incluír una medición de bienestar. Perderíamos la oportunidad de llamar trágicos a los acontecimientos y regresaríamos a llamarlos símplemente irónicos -mira, permanece en una situación deplorable, pero es feliz- -No posee los medios para salir de su situación, no tiene educación ni salud ni dinero, pero no está resignado, es felíz- -Africa es miserablemente felíz.

Al menos nos desharíamos del mito del progreso y la gente permanecería más tiempo en silencio o terminaríamos sonrientes en un masivo paro cardiaco tras comprender la grandiosidad de la comedia humana.

5.25.2006

Deus Ex Machina

Clausurar al mundo. La idea no es nueva sólo es reformulada por cada generación. Amenazante y furiosa se asoma la crítica a la hiperrealidad con los tonos que todos conocemos bien, ésos de una generación que se rehúsa a aceptar que el mundo no les pertenece sólo a ellos. Cada vez que se escucha a alguien quejarse con alarma de las nuevas costumbres o el rumbo que toma el mundo hay que esperar un poco más para saber qué es lo que quiere averiguar "¿El mundo está cada vez peor o me estaré volviendo viejo?"

Con la lógica del muestreo estadístico un hombre en un café identifica y cataloga un momento en la historia, procede con ayuda de todas las experiencias de su vida a juzgar "el estado actual de las cosas". Extraña el mito y el simbolismo de las épocas que no le tócó vivir y de las que sólo puede estar enamorado, mientras que repudia el histérico impulso moderno de recrear la realidad en modelos informáticos, las transmisiones en tiempo real y alta definición. Ve un apocalipsis, mas ¿Por qué culparlo? para él el mundo efectivamente terminará. Sólo basta verlo intentar programar su videograbadora para saber que es alérgico a las herramientas que la modernidad le ha llevado a casa.

Padece también otros síntomas, cree que "si las cosas siguen por el camino en que están" el resultado no puede ser bueno. Cree que el "relajamiento moral" es nuevo. Cree que las nuevas generaciones no han inventado nada. Pero no cree que se haya convertido en su propio padre.

Ahí está de nuevo la clausura del mundo. El recíproco repudio entre virtualidad y realidad. Revisitaremos una antiquísima y, al parecer, interminable discusión, realidad y ficción; la gente comienza de nuevo a pensar de qué se compone cada una para saber cuál vencerá en la inevitable batalla que terminarán enfrentando. Como cada vez que se reinventa el tema, sustituimos los ingredientes; nos deshacemos del psicoanálisis y en su lugar colocamos a las neuronas espejo como las programadoras de nuestro destino. La ruptura que iniciará la tragedia no será más lo absurdo de una vida ineludible, será una alienadora autosuficiencia adquirida y comunicada por fibra óptica. Será, a fin de cuentas, otra moda, otra Edipo, Hamlet, Fausto, Godot, Peste que termine con un dios saliendo de la nada para resolver el asunto; porque ese recurso último, por ello mismo divino, puede cambiar de nombre, pero se reconoce por su efecto. La inevitable intervención divina que es anunciada por el profeta, por el extranjero invasor, por el humilde servidor de dios, por la espera inexplicable y por la necesidad de no esperar más.

5.21.2006

Pequeñas Heridas

El día de hoy fue como cualquier otro. Dije muchas estupideces, pero mi orgullo sólo me permite recordar unas cuantas; por ejemplo: "Sí, a veces es más fácil acordarse de los errores porque dejan citatrices".

Además de ser un comentario azotadísimo y baratón tiene un defecto mayor, pretendía ser una perogrullada. Sí, es cierto, a menudo resulta más fácil reconocer el dolor porque hay días en los que parece ser el grado más profundo de conciencia. Indica, casi topográficamente, la existencia de una amenaza o de un daño y así, tácitamente, uno confiesa su propia existencia.

Así fue que hoy dos personas nos mostramos mutuamente las cicatrices que resultaron de habernos conocido, quizá con la bana esperanza de que los buenos momentos superen a los malos. La racionalización de costo beneficio imperó en el fondo, casi absurdamente, dos personas se encuentran años después de que regresaron a casa a lamer sus heridas. Enseñaron los dientes y culparon al otro sin saber que, en realidad, sólo podían vencer al miedo pero nunca matar el dolor.

Quizá debí haber dicho eso, quizá no debía decir nada. Pero hay un quizá que paga el costo de éstos: Quizá nos volvamos a ver.