12.08.2011

Una tarde cualquiera

Ayer, en estricto apego a mi costumbre de terminar en lugares en los que parecía improbable que estuviera, escuché a gente dialogar -hay que decirlo: profesionalmente- sobre soledad y desolación. Lo hacían tan bien que hasta parecía que habían renunciado a la idea de redención o a buscar alivio en otra cosa que no fuera la inmersión absoluta en la representación de lo humano y su apreciación estética.

Acudieron a mí todas las ideas y revolturas de estómago que siempre me han producido las cosas hermosas y, convenientemente, lo hicieron con la distancia suficiente como para que fuera una experiencia incomunicable.

La frase: "Art attaches us all to humanity" me asaltó, surgió de un recuerdo, de una cita en algún sitio. Mi memoria decía que quien lo pronunció no presentaba al arte como una forma de redención secularizada, exponía un acontecimiento verificable en lugar de describir las virtudes de una poderosa herramienta que creaba un vínculo que nos salvaba de una vez y para siempre de la caída; lo hermoso, lo cotidiano, su contemplación, su expresión, valía por su habilidad para comunicar, sencillamente, que existía otro ser humano insondable.

Durante la tarde de ayer, por un momento, todo lo que importaba en el mundo estaba ahí, fuera de mí, pero jamás había sido tan mío.

8.05.2009

Cédula de Identificación Ciudadana

En realidad no hay mucho que quiera decir, la idea me parece repugnante. Aprovecho, entonces, el texto de alguien más para explicar por qué es que los pretendidos beneficios no cubren, ni por asomo, el costo del "combate a la delincuencia" y que, en mi opinión, no justifica la existencia de semejante control e invasión (se transcribe en inglés por no haber encontrado otra fuente para el copy-paste).

To be GOVERNED is to be watched, inspected, spied upon, directed, law-driven, numbered, regulated, enrolled, indoctrinated, preached at, controlled, checked, estimated, valued, censured, commanded, by creatures who have neither the right nor the wisdom nor the virtue to do so. To be GOVERNED is to be at every operation, at every transaction noted, registered, counted, taxed, stamped, measured, numbered, assessed, licensed, authorized, admonished, prevented, forbidden, reformed, corrected, punished. It is, under pretext of public utility, and in the name of the general interest, to be place[d] under contribution, drilled, fleeced, exploited, monopolized, extorted from, squeezed, hoaxed, robbed; then, at the slightest resistance, the first word of complaint, to be repressed, fined, vilified, harassed, hunted down, abused, clubbed, disarmed, bound, choked, imprisoned, judged, condemned, shot, deported, sacrificed, sold, betrayed; and to crown all, mocked, ridiculed, derided, outraged, dishonored. That is government; that is its justice; that is its morality. (P.-J. Proudhon, General Idea of the Revolution in the Nineteenth Century, translated by John Beverly Robinson (London: Freedom Press, 1923), pp. 293-294.)

7.25.2009

Tarde lluviosa

Una tarde lluviosa cualquiera hace que los espíritus así dispuestos recarguen la frente sobre alguna ventana y den rienda suelta a las contradicciones de su melancólico malestar. Otra cosa muy distinta es la de ser asaltado por una persona que dice dedicarse a la poesía e insiste, a pesar de haber sido rechazado por los medios impresos, en hacerle saber al mundo sobre sus penas sin saber que al así hacerlo le hace más penosa la vida a los demás.

Eso de comunicar conclusiones terribles está bien para los intelectuales de libro bajo el brazo o para los filósofos de banqueta, quiénes únicamente hacen víctima de sus necedades a quienes desean o no pueden evitar escucharlos; parangón del civismo son aquellos quienes logran guardar para sí las íntimas contrariedades que aquejan su existencia. Caso distinto de los poetas de semáforo, estos imprimen sus líneas y las distribuyen a cambio de un par de monedas compitiendo por un segmento del mercado del entretenimiento vial, hasta ahora dominado por mimos, payasitos y limpiavidrios -quienes hacen las veces de maestros de ceremonias, creyendo que dar un poco de poesía al mundo le hace bien a la gente.

Uno no puede sino detenerse a reír ante la ironía de todo esto, a pensar en lo grotesco de su imagen o a observar cómo es que sus sacos gastados y su piel marchita se van haciendo una sóla cosa. Pero su anhelo estético no es el de los dragones o mitos, no, sinceramente desean una realidad más parecida a la poesía que admiran pero son incapaces de crear y al intentar romper la barrera que separa esos dos mundos, acaban convirtiéndose precisamente en aquéllo que los oprime: espectros que pronuncian exageraciones, que hacen del ambiente un lugar en el que difícilmente se puede respirar, renunciando para siempre a la condición ineludible del poeta, de un ser que "ve".

Confío en que las leyes del mercado hagan lo suyo, pero espero que la razón le haga ver al poeta que hay otras cosas que pueden ayudarle más a lograr lo que quiere.

7.02.2009

Años mas tarde

Regreso aquí igual que el vagabundo a la banqueta. Todavía no he decidido borrar entradas, no he decidido tampoco publicar todas las entradas que siguen siendo borradores. Sólo he decidido volver.

Escucho nueva música y veo nuevas cosas, pero el pasto mojado sigue siendo hipnótico y los adoquines rotos todavía guardan mis secretos entre sus grietas. Sé que hoy se parte el año a la mitad y que estoy también a la mitad de algo.


10.08.2007

9.06.2007

Otro sin nombre

Porque no imagino que sea de otra forma.

Porque el título aparece constante.

-Cum tacent clamant-

I arise from dreams of thee
In the first sweet sleep of night,
When the winds are breathing low,
And the stars are shining bright:
I arise from dreams of thee,
And a spirit in my feet
Hath led me—who knows how?
To thy chamber window, Sweet!
The wandering airs they faint
On the dark, the silent stream—
The Champak odours fail
Like sweet thoughts in a dream;
The Nightingale's complaint,
It dies upon her heart;—
As I must on thine,
Oh, belovèd as thou art!
Oh lift me from the grass!
I die! I faint! I fail!
Let thy love in kisses rain
On my lips and eyelids pale.
My cheek is cold and white, alas!
My heart beats loud and fast;—
Oh! press it to thine own again,
Where it will break at last.


PBS

8.07.2007

Esto es un draft, pero ¿qué se le va a hacer?

Damnatio memoriae, Casandra


Histérica y traumatizada corre por la ciudad anunciando un acontecimiento terrible, tiene la vista, pero ninguno le presta oídos. La pregunta es, entonces, ¿a quién maldijo Apolo? Puede ser que los malditos son quienes se dirijen a su perdición por no escuchar, puede que Apolo escupiera en esa boca para amargar la nuestra; puso un don especialísimo en ella que no le sirve de nada, un don que sólo puede llevarle sufrimiento y frustración.

Pero si Casandra en realidad estuviera maldita tampoco nosotros creeriamos y, de paso, no sabríamos nada de su soledad; he ahí el problema. Podemos creer en élla y nos compadecemos de su soledad porque queremos creer que podemos estar con élla. Sin la maldición quizá la vida de quienes no la escuchan correría para otro sitio, pero nosotros no tendríamos motivos para escucharla. Será que no está maldita en lo absoluto y por eso parece no hacer nada por evitar su destino; siendo un poco frívolos bien podría ser que solo quiera ser pesimista.

Quizá sea una de nosotros y no personaje en una historia, quizá Casandra es como el padre de familia que le grita al televisor cuando su equipo no anota, quizá sea como el ama de casa que mira su programa favorito y le pide en voz alta a la protagonista que haga algo… Pero nada pasa, pues todos los que le gritan a la pantalla saben que nada pasa. ¿Seremos nosotros la verdadera maldición de Casandra? Queremos creer que élla podía hacer que algo pasara, queremos creer que élla puede reivindicar nuestros anhelos por un final distinto, creemos en élla pero la acusamos: élla no supo creer.

Luego de un rato se acerca a decirnos que si las cosas fueran distintas no sólo serían diferentes, serían otras. De no ser por nosotros élla no existiría y, como alguien la inventó, su existencia nos llena la cabeza de posibilidades, pero el propósito de sus diálogos es negarlas.

El padre de familia y el ama de casa creen sin creer y al hacerlo pueden sentir que ellos no se dan por vencidos, pues siempre tienen la ventaja de saber que nada pasa. Casandra no cree y no se da por vencida, pero todo pasa. El verdadero problema es que cree saber sin saber, cree que puede caminar, pero le han quitado los pies.

Será que sólo se trata de una lucha entre el olvido y el sueño o el tránsito entre realidad y ficción. La emoción que produce reconocer que ser removidos del recuerdo general es el único castigo real. Se cree que la incertidumbre jamás debería causar tanto dolor, al menos no tanto como el olvido, pero se sabe que mientras haya ecos no habrá risas, porque o Casandra recuerda o nosotros olvidamos.

5.21.2007

Los amigos sinceros

No hay quizá nada terrible en un día normal, de ahí su calificativo. Pero quizá los días normales son los más terribles porque a menudo, durante esos días normales, la propia existencia es imperceptible a no ser por un movimiento brusco o un torcedura de pié. Hace falta vocación; según recuerdo así le llamaban algunos maestros de escuela a aquéllo que nos mantenía funcionando sin necesidad de detenerse a pensar, para esos días en los que no había razones o torceduras de pies.

Las razones y las pesadillas suenan igual en una cabeza que parece sufrir de un autismo no diagnosticado, porque ambas apuntan a lo mismo, a las verdades que uno senciallamente sabe. "El tiempo sin ti es difícil". No se dice más, no se sacan conclusiones ni significados, sólo se sabe sin pensar que eso, así de sencillo y básico, es más de lo que uno creía posible, especialmente si se considera que es la expresión más sencilla de todas las que rondan en la cabeza.

Se torna de nuevo a los amigos sinceros, mas no para preguntar, sino para compartir un poco de esta dulce miseria con ellos: el descubrimiento de una verdad. Su respuesta es siempre enigmática, pero es de esas que dejan un sordo silencio y de las que uno no puede asegurar a ciencia cierta si son respuesta o nuevas preguntas.

Nada, ciertamente, es más terrible. ¡Qué irrisrias deberían parecernos la imágenes del infierno en los pórticos de las iglesias! El infierno es la idea amortiguada que Dios nos da involuntariamente de sí mismo. Pero a escala de la pérdida ilimitada, estamos de nuevo ante el triunfo del ser -que nunca pudo concordar con el movimiento que pretendía hacerlo perecedero. El ser se invita a sí mismo a la terrible danza cuyo ritmo sincopado es el desfallecimiento, que debemos aceptar como tal, conociendo solamente el horror con el que se asocia. Si nos falla el corazón, no hay nada más torutante. Y nunca faltara el momento de la tortura: ¿cómo, si nos faltara, superarlo? Pero el ser abierto sin reserva - a la muerte, al suplicio, al gozo-, el ser abierto y en trance de muerte, dolorido y feliz, ya asoma en su luz velada: esta luz es divina. Y el grito que, con la boca torcida, este ser, ¿en vano?, quiere hacer oír es un inmenso aluelya, perdido en un silencio sin fin.

Todo sigue, todo va hacia su mejor fin, porque hay que pelear en el contrasentido, en el sentido, en los días normales y los extraños. Porque "imposible" dejó de ser una maldición y "posible" no es más una promesa, sólo afirma que somos movimiento del sinsentido y que hay quienes creen que lo mejor es que no podría ser de otra forma.

4.18.2007

Los verdaderos colores del viento

Hay preguntas que valen por las averiguaciones que causan y no por las respuestas que se ofrecen para satisfacerlas, probablemente no habrá respuesta que no sea sólo provisional. De alguna forma todos los que buscan tales respuestas sufren del carácter transitorio de sus mejores obras, sabiendo de antemano que esa no es excusa para dejar de buscarlas. Pintar el mar con agua de mar sabiendo que el mar es más que sólo agua salada.

Hay, pues, una necesidad por discurrir entre la insensatez y la razón sabiendo que la una informa a la otra, ahí donde se no se razona, pero la razón se nutre de las mayores virtudes y defectos del lenguaje. En los sitios en los que no se puede hablar filosóficamente, pero se reconoce que el filósofo, en la silenciosa soledad del estante de biblioteca, sabe que su mayor suerte no es aclarar un punto sino unirse a una tradición de búsqueda, al movimiento que causa y continua moviendo.

Por eso no es sólo interés la razón por la se escucha a quien se pregunta sobre cuál de dos preguntas es la correcta ¿Qué es el arte? ¿Cuándo es arte? Hay que atreverse a escoger una, ambas o una tercera que las incluya o rechace, hay que decir si es sólo un poco de tinta sobre un pedazo de papel, una piedra, un montón de palabras, hablar sobre la experiencia, la experiencia comunitaria o decir que nunca es común.

Pero el problema con todo lo que se estudie de lo humano es que no es sólo una cosa. Por más que puedan apilarse estadísticas objetivas o críticas, el asunto es que nuestro conocimiento de las cosas podrá llamarse real o verdadero en tanto participe también del lado profundamente humano que transita entre la conciencia y el impulso, tránsito que causa y efectivamente es causado no por la simple oposición o diálogo, no por el origen y destino, sino por todos los elementos pequeños y grandes que distinguen, armonizan y unen lo meramente animal y lo meramente civilizado, pues quizá lo humano se distingue no cuando se realizan las preguntas o se ofrecen respuestas, más bien cuando se embarca en la búsqueda de estas preguntas y respuestas, incluso cuando su relevancia universal sea nula o a pesar de que sea algo de vida o muerte.

Lo místico, lo absurdo, la búsqueda de verdad, el arte, no valen por su aporte de respuesta sino por su carácter humano, intentar escapar a este caracter humano en pos de objetividad en sus definiciones nos aleja de nuestro propósito, comprender que son fenómenos que nos transforman y que transformamos con sólo pensar en ellos, que arte, filosofía y ciencia son, pues, esta búsqueda que transformamos y nos transforma y que, cuando tratamos de explicar, lo harémos en círculos o en expresiones románticas; será acaso que no hay arte o Arte, sino lo que hagan los artistas. Sirva la siguiente de ejemplo: Altamira, quizá sea mágia simpática lo que impulsó el pincel, quizá privación sensorial y alucinaciones sagradas, quizá representación histórica-narrativa. Pero si nos esforzamos y miramos los juegos de líneas y puntos, las manos pintadas como un "esta boca es mía" se ven en esa cueva, igual que en cuadros de museo, lo que para uno de nosotros fueron los verdaderos colores del viento.

3.21.2007

Nunca más

Hace poco más de un año que comencé a escribir aquí corriendo el riesgo de ser leído. Hace un año que comencé a hablar sólo de palabras porque algo me devolvió en toda su dimensión y fuerza la palabra "Nunca".

"Nunca más". Slogan, o incluso una afirmación de identidad. Para mí, hace un año fue enfrentar algo que dejé de hacer y a lo que tuve que renunciar en un instante. Cobardía o pereza, da lo mismo. Pero son situaciones en las que las que enfrentamos dimensiones que no sospechábamos sobre el lenguaje, así, palabras que normalmente se suceden una a otra sin mayor nota alcanzan su punto más algido después de años de permanecer atrofiadas con el significado que aparece en el diccionario y el sentido de la conversación coloquial.

No es que el cambio haya comenzado hace un año, es que sólo desde hace un año lo he documentado aquí y hoy puedo decir que algunas palabras poseen un sabor distinto y que simples palabras sí pueden cambiar una vida o pueden darnos el valor necesario para hacerlo. Alguno sabrá cuáles son.

Ahora, he de reconocer avergonzadamente que una de las canciones favoritas de mi madre aparece en mi lista de más escuchadas.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

cerré mi puerta una mañana y eché a andar.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

dejé los montes y me vine al mar.

Tu nombre me sabe a yerba

de la que nace en el valle a golpes de sol y de agua.

Tu nombre me lleva atado

en un pliego de tu talle

y en el bies de tu enagua.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

aunque estás lejos

yo te siento a flor de piel.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

se hace más corto el camino aquél.

Tu nombre me sabe a yerba

de la que nace en el valle a golpes de sol y de agua.

Tu nombre me lleva atado

en un pliegue de tu talle

y en el bies de tu enagua.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

mi voz se rompe como el cielo al clarear.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

dejé los montes y me vine al mar.

2.03.2007

adendum

Si algo ha quedado claro es que mi tono ambiguo y verborréico ha logrado decir más claramente lo que no pude escribir. El tono, el sentido, el significado no lo enseñan en las clases de español junto con la conjugación. Por lo general el único recurso al alcance es la imitación hasta que uno desarrolla una voz y comienza a imitarse a sí mismo. No escribo con claridad, eso no es noticia, no escribo todo lo que pienso y, puede ser, que no piense todo lo que escribo.

Una palabra sonará distinto dependiendo de cómo se la pronuncie, sonará distinto también dependiendo de cómo se le escuche. Y esas trampas de nuestros queridos deconstructivistas parecen amenazarnos incluso desde su tumba posmoderna.

Nos vemos tentados a debatir otro de los temas más hablados Romanticismo contra Clacisismo. Pero esto de las dualidades no ha sido un tema que pueda exponer, tanto por mis limitaciones de talento como por mi escacéz de lenguaje y preparación. Quizá se pueda hablar de exploraciones y reconocer al mismo tiempo la humilde verdad, no se conoce bien el tema, sólo hay interés. En estas exploraciones hay días en los que uno se siente inclinado a creer que antes se prefería la lírica y el verso porque resolvían mejor el problema del tono y del sentido, incluso a cambio del costo de los símbolos y el signo. Habrá quien desdibuje la frontera entre las obras líricas y las prosaicas. Hoy sólo puedo decir que la lírica parece más emparentada con la música y he ahí la razón de este post.

Mi música. La llamo mía porque está en mi vida de forma ineludible. La llamo mía porque es una extraña mezcla entre necesidad y placer, como el aire, como el agua. La llamo mía porque despierta en mí, porque despierto en élla. La lista podría continuar pero arriesgo perderme de nuevo en contrasentidos y hacer aun menos claro lo que digo. Si tuviera el mínimo talento para componer lo haría, pero sólo me queda escucharla para saber qué sintoniza.

Hay entre mi música espacio para todo, para la ira, para las noches de insomnio, para los sueños, para mis suspiros, para los momentos en que toda mi vida parece un presente continuo, para cuando se detiene el tiempo, para lo que el tiempo no borrará jamás, para lo que quiero hacer y que el tiempo no borré jamás. ¿Mis canciones más escuchadas últimamente?

Clair de lune;
Cello Suite No. 1 in G Major, BWV 1007;
Air From 'Suite in D';
Die Ruinen von Athen;
Fantasia on a Theme by Thomas Tallis, for 2 string orchestras.

Les Pêcheurs de perles, Je crois entendre encore;
Tosca, Recondita armonia;
Turandot, Nessun dorma.

Theme de Camille, Georges Deleure;
Mad. Ave. Perfume Ad.; Charles Wilp;
Millions of Stars, Jean Michel Jarre.

Green is the colour, Pink Floyd;
A Pillow of Winds, Pink Floyd;
Us and Them + Any Colour You Like; Pink Floyd;
Shine On You Crazy Diamond, Pink Floyd;
Whish You Were Here; Pink Floyd;
Comfortably Numb, Pink Floyd;
Lost For Words, Pink Floyd;
American Baby, Dave Matthews Band;
Pig, Dave Matthews Band;
Two Step; Dave Matthews Band;
L'assaut des regards; Kyo;
Promise, Eve 6;
I Belong to you, L. Kravitz;
Thinking About You, Radiohead;
Tonight Tonight; Smashing Pumpkins;
All I Want Is You (2005 Live from Milan), U2;
Stay, U2;
Please, U2;
Miss Sarajevo, U2.

Pero existe otra razón, hay música que se siente tan propia precisamente por ser de alguien más de una forma que parece ya irreversible. De 2840 canciones, son éstas las que suenan más.

(...)

Se ha comprendido mal que el tiempo es una mentira, que todo acontece simultáneamente. Que el tiempo tiene vocación infinita mientras siga siendo infinitamente divisible en fracciones y fracciones de éstas.

Se ha comprendido mal que el tiempo sí pasa, que los días se suceden. Que no podemos escaparle ni a él ni al mundo.

Se ha comprendido mal.

Y no estoy de acuerdo.

2.02.2007

Una voz

Demasiado qué decir y sin ánimo o palabras para ello. Pareciera que la punta de mis dedos temiera el contacto con el teclado, pareciera que mis manos se avalanzaran hacia mi boca para taparla, para evitar cualquier ruido, cualquier gemido, cualquier eructo.

Permanecen ahogados los tormentosos aullidos del perro tanto como el canto y su éxtasis. No queda más que callar o caer, saltar o permanecer. Dobles causas, dobles sentidos, dobles casualidades, dobles sinsentidos.

Buscamos sentido aunque nos avergüence aceptarlo, ora tratamos de asir las palabras mientras las escogemos, ora tratamos dejarlas correr. Entre el mutismo producido por la extrema cautela al decir algo y el ruido de palabras que no dicen nada. He aquí el contrasentido, allá el silencio denuncia las palabras que no se dicen, acá el ruido anuncia el espantoso silencio del miedo que se quiere dejar de escuchar.

Aquí, en el límite de nuestras habilidades acuden los consejos de hombres que sólo pueden extender la mano y ofrecer la poca claridad que su vida les brinda. Unos dicen que el genio brillará más si se respeta el estilo, otros dicen que el genio brillará si se le da rienda suelta a su brío. Pero nadie se atreve a decir en voz alta que no hay nada más frágil que la superficie, que no importa si los atributos del sentido son de naturaleza distinta a las cualidades corporales porque se mezclan en una indescifrable cadena de causas y efectos, en un recorrido inútil de descripciones que no proveen certezas o en un monton de certezas que no proveen veracidad.

Quizá los individuos sean proposicniones analíticas infinitas en lo que expresan, pero finitas en su expresión clara, quizá seamos sólo una celebracíon constante a la estulticia, quizá no seamos capaces de querer lo mejor para nosotros, quizá sólo haga falta valor para romper costumbres, para renunciar a aquéllo que nos destruye y nos roba la primera mitad del día en reconstrucciones y la otra en batallas que siempre perdemos. Quizá entendimos mal que la vida había de ser una búsqueda porque no nos dijeron qué buscar. Al final del día sólo quedan las frases con doble filo, esas que nos levantan a alturas insospechadas o nos precipitan a los más profundos abismos, ora nos quita la venda de los ojos y nos lleva a la ruina de ver que realmente nunca estuvimos en la cima, ora la quita y nos hace saber que el vértigo que sentimos no es el de la caida, sino de una súbita elevación.


Agere sequitur esse.
To act follows to be.

Nadie será jamás lo que no ha hecho de sí mismo, nadie será algo distinto de lo que ha hecho de sí mismo.

Truth is truth
To the end of reckoning.

Measure for Measure. Act v. Sc. 1.

12.30.2006

El último del año

El 23 de enero de 1960 un par de norteamericanos tardaron poco más de cinco horas en llegar al punto más bajo del planeta, la Fosa de las Marianas en el Océano Pacífico. La profundidad, 11 . 521 m, 10 . 916 m ó 10 . 911 m, según distintas mediciones y etcéteras. Para la sorpresa de todos se encontraron con algunas formas de vida y, según los documentales del discovery, hicieron que la comunidad científica se planteara nuevas posibilidades sobre el origen de la vida, cosa que, desde luego, debió haber tenido algun impacto sobre toda la comunidad intelectual ¿Qué? ¿El origen de la vida en el abismo?

Sin embargo, porque siempre hay "sin embargos" en estos asuntos, si le preguntáramos al ciudadano de a pié qué versión preferiría entre 1) Ser producto de un evento cósmico tal como el choque de un asteroide o, 2) Que la vida haya surgido en las zonas más remotamente profundas y obscuras que este planeta tiene, probablemente su respuesta sería la cósmica. Dejaremos de lado, por razones de exntensión, al Tercero Excluso... Pero le dejaremos las mayúsculas.

Ciertamente sería difícil comenzar a difundir una especie de filosofía abismal, quizá podamos pensar en algunos cuya obra pareciera aproximarse al término, pero los que se me ocurren suelen quedar, segun mi parecer, incomprendidos por escribir precisamente desde el abismo y para el abismo. Tal vez, sólo si somos muy ligeros en cuanto a comprobaciones científicas, semejante obstáculo resultó expuesto por una reducción a lo irónico durante la expedición: Los tripulantes del Trieste, porque así se llamaba su batiscafo (que no era ni submarino ni amarillo), perdieron comunicación con la gente que permaneció en la superficie y no fue sino en virtud de una especie de bocina de voceador submarino (le han llamado sonar/hydrophone voice communications system) que recuperaron la habilidad de transmitir, sólo que el mensaje tardaba siete segundos en llegar al interlocutor en la superficie. Me imagino que tomaría el mismo tiempo en llegar un mensaje de la superficie al abismo, pero como sucede siempre, sólo contamos con la versión del que descendió. No hubo, en cambio, pronunciamento por parte de ninguno de los involucrados en la expedición sobre si el abismo miró en ellos o no.

Los muy azotados dirán que 5 horas para llegar al punto más bajo es demasiado tiempo, que un hombre cualquiera sólo necesita un par de segundos para alcanzar tal estado y que intentar transmitir un mensaje desde tal circunstancia es un asunto destinado al fracaso. Los más optimistas dirán que la humanidad tocó fondo entonces y que de ese momento en adelante sólo queda por delante el camino a "algo mejor". De ambos podemos al menos alcanzar el consenso que todos conocemos algo del fondo.

Cosa que me recuerda lo que un pariente dedicado a la construcción contaba de un maestro suyo quién solía tener una frase que ejemplificaba cuál era el valor del buen ingeniero. Para cruzar un abismo -su maestro decía- puede haber al menos dos formas, llenar el abismo y ponerle una carretera encima o construír un puente... sólo que llenar el abismo sería mala ingeniería. Será que los ingenieros son demasiado prácticos o sencillamente se rindieron ante el cinismo. Un hombre de fe siempre dirá que lo único que hace falta es brincar con los ojos cerrados.

No creo que ninguna expedición pueda ofrecerle a quien no la realice respuestas sobre si conviene o no llegar a tal profundidad, llenar o no los abismos porque no importa el costo, construir puentes sobre éllos, dar un salto sobre la fosa o no. Al final, están los que lo hacen y están los que no.

A quiénes me acompañaron, gracias.

P.S. Personal, por supuesto. Gran año, sencillamente y sin vacilaciones, gran año. No sabemos qué signifique pero: N.N.M.

11.09.2006

Este mes se cumple un año


Y no se me ocurre nada qué decir... Por ahora.

Por ahora bastará con una imagen, ajena por supuesto.

10.27.2006

Alguna vez un tipo muy listo dijo:

"En el paroxismo de la insensibilidad se piensa en un buen ataque de epilepsia como en la tierra prometida."

Es sólo que todos tenemos días buenos y malos, entre los malos hay días que pierden su nombre y se identifican con aquél de la catástrofe que sucedió, otros, en cambio presagian malos acontecimientos por ser inicio, mitad o fin de semana; veces en las que no queda sino decir: Sí, le llaman lunes.

Pero hay lunes que no tienen nada de lunes o domingos que no se desparraman, hay gente que cambia la cara de los días y los devuelve nuevos con sólo dos minutos, así, un lunes muy lunes, adopta un nombre distinto y, si de veras se está de suerte, un nombre propio.

10.17.2006

Sólo por no dejar

Hace muy poco entre mis amistades corrió un infundado rumor que me alineaba con alguna corriente política. Alarmado y ofendido respondí con imprecaciones varias, eso sí, muy ordinarias.

Hoy pienso que debí haber contestado con una cita:

"Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: el derecho al desorden y el derecho a marcharse".

Y ya!

10.02.2006


Había tomado ya bastante tiempo para publicar algo de él, las explicaciones sobran.

9.22.2006

"Entrecomillado"

Hay entre nuestros conocidos quienes tienen facilidad de palabra. Hay quienes incluso entienden el lenguaje que hablan. Para el resto de nosotros quedan las comillas.

Cada que una idea en nosotros se reconoce enunciada por otra persona aprovechamos las palabras ajenas y, con sólo dos signos de puntuación, nos desembarazamos de nuestra falta de elocuencia o de talento.

Las comillas nos persiguen más allá de la palabra escrita. Nada hay más molesto que presenciar a alguien levantando ambos brazos, usar dos dedos de cada mano y asentir con el cuerpo cada sílaba de la frase que, "entre comillas", dicen. Pero si somos justos habremos de aceptar que esto de hablar es un asunto bien complicado, las palabras poseen significados y sentidos distintos y las comillas son más fáciles de usar que, digamos, una perífrasis verbal.

Escuchamos el tono irónico con el que la gente se expresa y es como si pudiéramos ver las comillas salir de su boca y posarse al lado de las palabras que enuncia: "amigo", "comida", "etc". Pero la atrofia del verbo alcanza sus mayores cimas en las indirectas, en lo que se dice en voz baja o cuando queremos dar a entender lo contrario. Entonces, las comillas, igual que la "H" enmudecen, pero permanecen ahí casi imperceptibles y con la arrogancia autosuficiente del único vehículo que sirve para decir algo sin decirlo. Agradecidos a éllas las reconocemos incluso en las lápidas, en las bodas y en los nacimientos. Porque no podemos hablar de esos momentos de los que no son testigos sin verlas escritas resignificando nuestra memoria, ese primer "te extraño", "te amo" y "qué perra suerte".

9.06.2006

Vigésima entrada.

Se buscan dos horas que perdí hoy por la tarde. El último lugar donde las ví fue en periférico, a bordo de un auto entre Avenida Toluca y el Papalote Museo del Niño.

Según el estudio de Origen-Destino de 1994 (INEGI), en la Ciudad de México se registran aproximadamente 23,573,725 viajes/persona/día. Las tres zonas que reciben más viajes destinados a ir al trabajo son: Zócalo, Zona Rosa y Chapultepec.

Esto puede ser resultado de que los mercados de empleo formal se concentran en las zonas centrales y, asimismo, que las zonas que generan más viajes para ir al trabajo se encuentran en la periferia.

Sumemos a la deficiente distribución de los mercados de trabajo la reciente creación de nuevas zonas de moda como Santa Fe, el aumento en el parque vehicular, el hecho de que el I.Q. del conductor promedio es soluble al agua de lluvia y los bloqueos tendremos una bonita tarde de martes enteramente desperdiciada en el tránsito.

Añadamos algo más a la mezcla, el conductor solitario parece ser el único tipo de conductor. ¡Incluso los taxistas prefieren ir sólos en su unidad! Así pues, en solitario, le dan ganas a uno de convertirse en genocida o poner atención a los demás; las siguientes anotaciones no llevan a ningún nuevo conocimiento científico, pero sí son dignas de mencionarse:

a) Uno de cada diez conductores solitarios se mete el dedo a la nariz cuando cree que no es visto;

b) En los vehículos en los que viajan al menos dos personas de sexo distinto es el hombre quien por lo regular maneja;

c) Cuando en el caso anterior sea la mujer quien maneja el vehículo, el hombre por lo regular fuma;

d) Uno de cada 3 condutores solitarios que cante mientras maneja dejará de hacerlo si sabe que es observado;

e) Casi todo vehículo con la luz direccional encendida no la usa para cambiar de carril sino porque olvidó quitarla desde hace, al menos, dos minutos;

f) La mayoría de los conductores de servicio público de transporte opina que los carriles y señalizaciones son, en el mejor de los casos, sugerencias, y

g) El segundo piso del periférico sólo sirve para llegar más rápido al ineludible congestionamiento vial.