8.05.2009

Cédula de Identificación Ciudadana

En realidad no hay mucho que quiera decir, la idea me parece repugnante. Aprovecho, entonces, el texto de alguien más para explicar por qué es que los pretendidos beneficios no cubren, ni por asomo, el costo del "combate a la delincuencia" y que, en mi opinión, no justifica la existencia de semejante control e invasión (se transcribe en inglés por no haber encontrado otra fuente para el copy-paste).

To be GOVERNED is to be watched, inspected, spied upon, directed, law-driven, numbered, regulated, enrolled, indoctrinated, preached at, controlled, checked, estimated, valued, censured, commanded, by creatures who have neither the right nor the wisdom nor the virtue to do so. To be GOVERNED is to be at every operation, at every transaction noted, registered, counted, taxed, stamped, measured, numbered, assessed, licensed, authorized, admonished, prevented, forbidden, reformed, corrected, punished. It is, under pretext of public utility, and in the name of the general interest, to be place[d] under contribution, drilled, fleeced, exploited, monopolized, extorted from, squeezed, hoaxed, robbed; then, at the slightest resistance, the first word of complaint, to be repressed, fined, vilified, harassed, hunted down, abused, clubbed, disarmed, bound, choked, imprisoned, judged, condemned, shot, deported, sacrificed, sold, betrayed; and to crown all, mocked, ridiculed, derided, outraged, dishonored. That is government; that is its justice; that is its morality. (P.-J. Proudhon, General Idea of the Revolution in the Nineteenth Century, translated by John Beverly Robinson (London: Freedom Press, 1923), pp. 293-294.)

7.25.2009

Tarde lluviosa

Una tarde lluviosa cualquiera hace que los espíritus así dispuestos recarguen la frente sobre alguna ventana y den rienda suelta a las contradicciones de su melancólico malestar. Otra cosa muy distinta es la de ser asaltado por una persona que dice dedicarse a la poesía e insiste, a pesar de haber sido rechazado por los medios impresos, en hacerle saber al mundo sobre sus penas sin saber que al así hacerlo le hace más penosa la vida a los demás.

Eso de comunicar conclusiones terribles está bien para los intelectuales de libro bajo el brazo o para los filósofos de banqueta, quiénes únicamente hacen víctima de sus necedades a quienes desean o no pueden evitar escucharlos; parangón del civismo son aquellos quienes logran guardar para sí las íntimas contrariedades que aquejan su existencia. Caso distinto de los poetas de semáforo, estos imprimen sus líneas y las distribuyen a cambio de un par de monedas compitiendo el mercado del entretenimiento vial hasta ahora dominado por payasitos sin gracia y limpiavidrios quienes hacen las veces de conductores del espectáculo, creyendo que dar un poco de poesía al mundo le hace bien a la gente.

Uno no puede sino detenerse a reír ante la ironía de todo esto, a pensar en lo grotesco de su imagen o a observar cómo es que sus sacos gastados y su piel marchita se van haciendo una sóla cosa. Pero su anhelo estético no es el de los dragones o mitos, no, sinceramente desean una realidad más parecida a la poesía que admiran pero son incapaces de crear y al intentar romper la barrera que separa esos dos mundos, acaban convirtiéndose precisamente en aquéllo que los oprime: espectros que pregonan exageraciones que hacen del ambiente un lugar en el que difícilmente se puede respirar.

Yo confío en que las leyes del mercado hagan lo suyo, pero espero que la razón le haga ver al poeta que hay otras cosas que pueden ayudarle más a lograr lo que quiere.

7.02.2009

Años mas tarde

Regreso aquí igual que el vagabundo a la banqueta. Todavía no he decidido borrar entradas, no he decidido tampoco publicar todas las entradas que siguen siendo borradores. Sólo he decidido volver.

Escucho nueva música y veo nuevas cosas, pero el pasto mojado sigue siendo hipnótico y los adoquines rotos todavía guardan mis secretos entre sus grietas. Sé que hoy se parte el año a la mitad y que estoy también a la mitad de algo.


10.08.2007

una palabra

una

9.06.2007

Otro sin nombre

Porque no imagino que sea de otra forma.

Porque el título aparece constante.

-Cum tacent clamant-

I arise from dreams of thee
In the first sweet sleep of night,
When the winds are breathing low,
And the stars are shining bright:
I arise from dreams of thee,
And a spirit in my feet
Hath led me—who knows how?
To thy chamber window, Sweet!
The wandering airs they faint
On the dark, the silent stream—
The Champak odours fail
Like sweet thoughts in a dream;
The Nightingale's complaint,
It dies upon her heart;—
As I must on thine,
Oh, belovèd as thou art!
Oh lift me from the grass!
I die! I faint! I fail!
Let thy love in kisses rain
On my lips and eyelids pale.
My cheek is cold and white, alas!
My heart beats loud and fast;—
Oh! press it to thine own again,
Where it will break at last.


PBS

8.07.2007

Esto es un draft, pero ¿qué se le va a hacer?

Damnatio memoriae Casandra

Histérica y traumatizada corre por la ciudad anunciando un acontecimiento terrible, tiene la vista, pero ninguno le presta oídos. La pregunta es, entonces, ¿A quén maldijo Apolo? Puede ser que los malditos son quienes se dirijen a su perdición por no escuchar, puede que Apolo escupió en su boca para amargar la nuestra; puso un don especialísimo en élla que no le sirve de nada, un don que sólo puede llevarle sufrimiento y frustración.

Pero, si Casandra en realidad estuviera maldita, tampoco nosotros creeriamos y, de paso, no sabríamos nada de su soledad; he ahí el problema. Podemos creer en élla y comprendemos su soledad porque queremos creer que podemos estar con élla. Sin la maldición quizá la vida de quienes no la escuchan correría para otro sitio y de paso nosotros no nos detendríamos a escucharla. Será que no está maldita en lo absoluto y por eso parece no hacer nada por evitar su destino; siendo un poco frívolos bien podría ser que solo quiera ser pesimista, pues es la forma más fácil de sonar intelectual.

Quizá sea una de nosotros y no una parte de la historia, quizá Casandra es como el padre de familia que le grita al televisor cuando su equipo no anota, quizá sea como el ama de casa que mira su programa favorito y le pide en voz alta a la protagonista que haga algo… Pero nada pasa, pues todos los que le gritan a la pantalla saben que nada pasa. ¿Seremos nosotros la verdadera maldición de Casandra? Queremos creer que élla podía hacer que algo pasara, queremos creer que élla puede reivindicar nuestros anhelos por un final distinto, creemos en élla pero la acusamos: élla no supo creer. Luego de un rato se acerca a decirnos que si las cosas fueran distintas no sólo serían distintas, serían otras. De no ser por nosotros élla no existiría y, ya que alguien la inventó, su existencia nos llena la cabeza de posibilidades pero el propósito de sus diálogos es negarlas.

El padre de familia y el ama de casa creen sin creer y al hacerlo dicen que éllos no se dan por vencidos, porque tienen la ventaja de saber qué pasa. Casandra no cree y no se da por vencida. El verdadero problema es que cree saber sin saber, cree que puede caminar, pero le han quitado los pies.

Será que sólo se trata de una lucha entre el olvido y el sueño, entre fronteras de realidad y ficción. Removidos del recuerdo general como castigo. Como único castigo real. Se cree que la incertidumbre jamás debería causar tanto dolor, al menos no tanto como el olvido, pero se sabe que mientras haya ecos no habrá risas, porque o Casandra recuerda o nosotros olvidamos.

5.21.2007

Los amigos sinceros

No hay quizá nada terrible en un día normal, de ahí su calificativo. Pero quizá los días normales son los más terribles porque, a veces, durante esos días normales, la propia existencia es imperceptible a no ser por un movimiento brusco o un torcedura de pié. Vocación, así le llamaban algunos maestros de escuela a aquéllo que nos mantenía funcionando sin necesidad de detenerse a pensar, para esos días en los que no había razones o torceduras de pies.

Las razones y las pesadillas suenan igual en una cabeza que parece sufrir de un autismo no diagnosticado, porque ambas apuntan a lo mismo, a las verdades que uno senciallamente sabe. "El tiempo sin ti es difícil". No se dice más, no se sacan conclusiones ni significados, sólo se sabe sin pensar que eso, así de sencillo y básico, es más de lo que uno creía posible, especialmente si se considera que es la expresión más sencilla de todas las que rondan en la cabeza.

Se torna de nuevo a los amigos sinceros, mas no para preguntar, para compartir un poco de esta dulce miseria con ellos, una verdad. Su respuesta es siempre enigmática pero de esas que dejan un sordo silencio y de las que uno no sabe si son respuesta o nuevas preguntas.

Nada, ciertamente, es más terrible. ¡Qué irrisrias deberían parecernos la imágnes del infierno en los pórticos de las iglesias! El infierno es la idea amortiguada que Dios nos da involuntariamente de sí mismo. Pero a escala de la pérdida ilimitada, estamos de nuevo ante el triunfo del ser -que nunca pudo concordar con el movimiento que pretendía hacerlo perecedero. El ser se invita a sí mismo a la terrible danza cuyo ritmo sincopado es el desfallecimiento, que debemos aceptar como tal, conociendo solamente el horror con el que se asocia. Si nos falla el corazón, no hay nada más torutante. y nunca faltara el momento de la tortura: ¿cómo, si nos faltara, superarlo? Pero el ser abierto sin reserva - a la muerte, al suplicio, al gozo-, el ser abierto y en trance de muerte, dolorido y feliz, ya asoma en su luz velada: esta luz es divina. Y el grito que, con la boca torcida, este ser, ¿en vano?, quiere hacer oír es un inmenso aluelya, perdido en un silencio sin fin.


Todo sigue, todo va hacia su mejor fin, porque hay que pelear en el contrasentido, en el sentido, en los días normales y los extraños. Porque "imposible" es una palabra y no una maldición, y "posible" no es promesa, sólo afirma que somos movimiento del sinsentido y que hay quienes creen que lo mejor es que no podría ser de otra forma.