7.02.2009

Años mas tarde

Regreso aquí igual que el vagabundo a la banqueta. Todavía no he decidido borrar entradas, no he decidido tampoco publicar todas las entradas que siguen siendo borradores. Sólo he decidido volver.

Escucho nueva música y veo nuevas cosas, pero el pasto mojado sigue siendo hipnótico y los adoquines rotos todavía guardan mis secretos entre sus grietas. Sé que hoy se parte el año a la mitad y que estoy también a la mitad de algo.


10.08.2007

una palabra

una

9.06.2007

Otro sin nombre

Porque no imagino que sea de otra forma.

Porque el título aparece constante.

-Cum tacent clamant-

I arise from dreams of thee
In the first sweet sleep of night,
When the winds are breathing low,
And the stars are shining bright:
I arise from dreams of thee,
And a spirit in my feet
Hath led me—who knows how?
To thy chamber window, Sweet!
The wandering airs they faint
On the dark, the silent stream—
The Champak odours fail
Like sweet thoughts in a dream;
The Nightingale's complaint,
It dies upon her heart;—
As I must on thine,
Oh, belovèd as thou art!
Oh lift me from the grass!
I die! I faint! I fail!
Let thy love in kisses rain
On my lips and eyelids pale.
My cheek is cold and white, alas!
My heart beats loud and fast;—
Oh! press it to thine own again,
Where it will break at last.


PBS

8.07.2007

Esto es un draft, pero ¿qué se le va a hacer?

Damnatio memoriae Casandra

Histérica y traumatizada corre por la ciudad anunciando un acontecimiento terrible, tiene la vista, pero ninguno le presta oídos. La pregunta es, entonces, ¿A quén maldijo Apolo? Puede ser que los malditos son quienes se dirijen a su perdición por no escuchar, puede que Apolo escupió en su boca para amargar la nuestra; puso un don especialísimo en élla que no le sirve de nada, un don que sólo puede llevarle sufrimiento y frustración.

Pero, si Casandra en realidad estuviera maldita, tampoco nosotros creeriamos y, de paso, no sabríamos nada de su soledad; he ahí el problema. Podemos creer en élla y comprendemos su soledad porque queremos creer que podemos estar con élla. Sin la maldición quizá la vida de quienes no la escuchan correría para otro sitio y de paso nosotros no nos detendríamos a escucharla. Será que no está maldita en lo absoluto y por eso parece no hacer nada por evitar su destino; siendo un poco frívolos bien podría ser que solo quiera ser pesimista, pues es la forma más fácil de sonar intelectual.

Quizá sea una de nosotros y no una parte de la historia, quizá Casandra es como el padre de familia que le grita al televisor cuando su equipo no anota, quizá sea como el ama de casa que mira su programa favorito y le pide en voz alta a la protagonista que haga algo… Pero nada pasa, pues todos los que le gritan a la pantalla saben que nada pasa. ¿Seremos nosotros la verdadera maldición de Casandra? Queremos creer que élla podía hacer que algo pasara, queremos creer que élla puede reivindicar nuestros anhelos por un final distinto, creemos en élla pero la acusamos: élla no supo creer. Luego de un rato se acerca a decirnos que si las cosas fueran distintas no sólo serían distintas, serían otras. De no ser por nosotros élla no existiría y, ya que alguien la inventó, su existencia nos llena la cabeza de posibilidades pero el propósito de sus diálogos es negarlas.

El padre de familia y el ama de casa creen sin creer y al hacerlo dicen que éllos no se dan por vencidos, porque tienen la ventaja de saber qué pasa. Casandra no cree y no se da por vencida. El verdadero problema es que cree saber sin saber, cree que puede caminar, pero le han quitado los pies.

Será que sólo se trata de una lucha entre el olvido y el sueño, entre fronteras de realidad y ficción. Removidos del recuerdo general como castigo. Como único castigo real. Se cree que la incertidumbre jamás debería causar tanto dolor, al menos no tanto como el olvido, pero se sabe que mientras haya ecos no habrá risas, porque o Casandra recuerda o nosotros olvidamos.

5.21.2007

Los amigos sinceros

No hay quizá nada terrible en un día normal, de ahí su calificativo. Pero quizá los días normales son los más terribles porque, a veces, durante esos días normales, la propia existencia es imperceptible a no ser por un movimiento brusco o un torcedura de pié. Vocación, así le llamaban algunos maestros de escuela a aquéllo que nos mantenía funcionando sin necesidad de detenerse a pensar, para esos días en los que no había razones o torceduras de pies.

Las razones y las pesadillas suenan igual en una cabeza que parece sufrir de un autismo no diagnosticado, porque ambas apuntan a lo mismo, a las verdades que uno senciallamente sabe. "El tiempo sin ti es difícil". No se dice más, no se sacan conclusiones ni significados, sólo se sabe sin pensar que eso, así de sencillo y básico, es más de lo que uno creía posible, especialmente si se considera que es la expresión más sencilla de todas las que rondan en la cabeza.

Se torna de nuevo a los amigos sinceros, mas no para preguntar, para compartir un poco de esta dulce miseria con ellos, una verdad. Su respuesta es siempre enigmática pero de esas que dejan un sordo silencio y de las que uno no sabe si son respuesta o nuevas preguntas.

Nada, ciertamente, es más terrible. ¡Qué irrisrias deberían parecernos la imágnes del infierno en los pórticos de las iglesias! El infierno es la idea amortiguada que Dios nos da involuntariamente de sí mismo. Pero a escala de la pérdida ilimitada, estamos de nuevo ante el triunfo del ser -que nunca pudo concordar con el movimiento que pretendía hacerlo perecedero. El ser se invita a sí mismo a la terrible danza cuyo ritmo sincopado es el desfallecimiento, que debemos aceptar como tal, conociendo solamente el horror con el que se asocia. Si nos falla el corazón, no hay nada más torutante. y nunca faltara el momento de la tortura: ¿cómo, si nos faltara, superarlo? Pero el ser abierto sin reserva - a la muerte, al suplicio, al gozo-, el ser abierto y en trance de muerte, dolorido y feliz, ya asoma en su luz velada: esta luz es divina. Y el grito que, con la boca torcida, este ser, ¿en vano?, quiere hacer oír es un inmenso aluelya, perdido en un silencio sin fin.


Todo sigue, todo va hacia su mejor fin, porque hay que pelear en el contrasentido, en el sentido, en los días normales y los extraños. Porque "imposible" es una palabra y no una maldición, y "posible" no es promesa, sólo afirma que somos movimiento del sinsentido y que hay quienes creen que lo mejor es que no podría ser de otra forma.

4.18.2007

Los verdaderos colores del viento

Hay preguntas que valen por las averiguaciones que causan y no por las respuestas que se ofrecen para satisfacerlas, probablemente no habrá respuesta que no sea sólo provisional. De alguna forma todos los que buscan tales respuestas sufren del carácter transitorio de sus mejores obras pero saben que esa no es excusa para dejar de buscarlas. Pintar el mar con agua de mar sabiendo que el mar es más que sólo agua salada y dejar a un lado la paleta de colores que puede ser de mayor ayuda

Hay, pues, una necesidad por discurrir entre la insensatez y la razón sabiendo que la una informa a la otra en un marco general de cosas, ahí donde se no se razona, pero la razón se desdobla en series que se nutren de valores que sabe son relativos y de las mayores virtudes y defectos del lenguaje. En los sitios en los que no se puede hablar filosóficamente, pero se reconoce que el filósofo en la silenciosa soledad del estante de biblioteca sabe que su mayor suerte no es aclarar un punto sino unirse a una tradición de búsqueda, al movimiento que causa y continúa moviendo.

Por eso no es sólo interés la razón por la se escucha a quien se pregunta sobre cuál de dos preguntas es la correcta ¿Qué es el arte? ¿Cuándo es arte? Hay que atreverse a escoger una, ambas o una tercera que las incluya o rechace, hay que decir si es sólo un poco de tinta sobre un pedazo de papel, una piedra, un montón de palabras, hablar sobre la experiencia, la experiencia comunitaria o decir que nunca es común. El problema con todo lo que se estudie de lo humano es que no es sólo una cosa. Por más que puedan apilarse estadísticas objetivas o críticas, el asunto es que nuestro conocimiento de las cosas podrá llamarse real o verdadero en tanto participe también del lado profundamente humano que transita entre la conciencia y el impulso, tránsito que causa y efectivamente es causado no por la simple oposición o diálogo, no por el origen y destino, sino por todos los elementos pequeños y grandes que distinguen, armonizan y unen lo meramente animal y lo meramente humanizado, pues quizá lo humano se distingue no cuando se realizan las preguntas o se ofrecen respuestas, más bien cuando se embarca en la búsqueda de estas preguntas y respuestas, incluso cuando su relevancia universal sea nula, a pesar de que sea algo de vida o muerte.

Lo místico, lo absurdo, la búsqueda de verdad, el arte, no valen por su aporte de respuesta sino por su carácter humano, intentar escapar a este caracter humano en pos de objetividad en sus definiciones nos aleja de nuestro propósito, comprender que son fenómenos que nos transforman y que transformamos con sólo pensar en ellos, que arte, filosofía y ciencia son, pues, esta búsqueda que transformamos y nos transforma y que, cuando tratamos de explicar, lo harémos en círculos o en expresiones románticas; será acaso que no hay arte o Arte, sino lo que hagan los artistas. Sirva la siguiente de ejemplo: Altamira, quizá sea mágia simpática lo que impulsó el pincel, quizá privación sensorial y alucinaciones sagradas, quizá representación histórica-narrativa. Pero si nos esforzamos y miramos los juegos de líneas y puntos, las manos pintadas como un "esta boca es mía" se ven en esa cueva, igual que en cuadros de museo, los verdaderos colores del viento.

3.21.2007

Nunca más

Hace poco más de un año que comencé a escribir aquí corriendo el riesgo de ser leído. Hace un año que comencé a hablar sólo de palabras porque algo me devolvió en toda su dimensión y fuerza la palabra "Nunca".

"Nunca más". Slogan, o incluso una afirmación de identidad. Para mí, hace un año fue enfrentar algo que dejé de hacer y a lo que tuve que renunciar en un instante. Cobardía o pereza, da lo mismo. Pero son situaciones en las que las que enfrentamos dimensiones que no sospechábamos sobre el lenguaje, así, palabras que normalmente se suceden una a otra sin mayor nota alcanzan su punto más algido después de años de permanecer atrofiadas con el significado que aparece en el diccionario y el sentido de la conversación coloquial.

No es que el cambio haya comenzado hace un año, es que sólo desde hace un año lo he documentado aquí y hoy puedo decir que algunas palabras poseen un sabor distinto y que simples palabras sí pueden cambiar una vida o pueden darnos el valor necesario para hacerlo. Alguno sabrá cuáles son.

Ahora, he de reconocer avergonzadamente que una de las canciones favoritas de mi madre aparece en mi lista de más escuchadas.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

cerré mi puerta una mañana y eché a andar.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

dejé los montes y me vine al mar.

Tu nombre me sabe a yerba

de la que nace en el valle a golpes de sol y de agua.

Tu nombre me lleva atado

en un pliego de tu talle

y en el bies de tu enagua.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

aunque estás lejos

yo te siento a flor de piel.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

se hace más corto el camino aquél.

Tu nombre me sabe a yerba

de la que nace en el valle a golpes de sol y de agua.

Tu nombre me lleva atado

en un pliegue de tu talle

y en el bies de tu enagua.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

mi voz se rompe como el cielo al clarear.

Porque te quiero a ti,

porque te quiero,

dejé los montes y me vine al mar.